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¿Cuál es la tasa de letalidad del nuevo coronavirus en las personas mayores?

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España no ofrece datos de la mortalidad por franjas de edad, pero otros países sí lo hacen

“Cada beso en la mejilla a nuestra amiga puede convertirse, de rebote, en el beso de la muerte para su anciana madre”, advertían el martes 2 médicos en este periódico. Este viernes, tras decretar el estado de alarma en España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asimismo hizo un llamamiento agobiado a las personas mayores: “Deben protegerse al límite en frente de la infección: eludir a toda costa los contactos y la exposición en espacios públicos”. Quedarse en casa y nada de besos ni abrazos.

Es el enorme mensaje de las autoridades en estos días de pandemia mundial y saturación de los hospitales: el objetivo número uno es impedir la infección de los abuelos. La enfermedad provocada por el nuevo coronavirus es muy leve en los jóvenes, mas los últimos datos oficiales en Italia, con casi catorce casos analizados, muestran una letalidad del 9,6 por cien entre los septuagenarios, de un 16,6 por ciento entre los octogenarios y de un 19 por cien entre los nonagenarios. Son resultados afines a los de China, con una letalidad del ocho por ciento entre los septuagenarios y de casi el quince por cien entre los mayores de ochenta años. Mas estos datos podrían ser un espejismo.

El Gobierno de España, a diferencia de los principales países perjudicados, no hace públicos los datos por franjas de edad de los 4.200 casos nacionales. Una portavoz del Ministerio de Sanidad invita a este periódico a solicitar la información a las 17 comunidades autónomas, una por una, ya que las competencias sanitarias están transferidas. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de la capital española —la zona más afectada, con prácticamente 2.000 casos— tampoco facilita los datos desglosados por edad.

Esta información, sin embargo, es esencial para adelantarse a los efectos de la pandemia. El último informe de la agencia de salud pública europea constata enormes diferencias por países. En Corea del S., una investigación oficial de 4.200 casos ha detectado una tasa de letalidad de solo el tres con uno por ciento entre los septuagenarios y del tres con siete por ciento entre los mayores de ochenta años. En ese país asiático, el comienzo del brote estuvo muy ligado a jóvenes de una misma secta religiosa y las autoridades procedieron de manera inmediata a examinar a más de doscientos de sus seguidores y a aislar a los casos positivos o sospechosos.

“Creo que estas diferencias entre países se deben, al menos en parte, al desfase entre la identificación de los casos y la data de las muertes”, opina Julien Riou, un epidemiólogo de la Universidad de Berna (Suiza) que está procurando calcular la verdadera letalidad del nuevo coronavirus. A su juicio, la tasa de Corea del S. ascenderá conforme vayan muriendo algunas de las personas el día de hoy ingresadas en estado grave, como ya ha ocurrido en Italia. El nuevo coronavirus tarda unas un par de semanas en matar.

Otros especialistas son más optimistas. “Espero fervientemente que descubramos que hay millones de personas que se han infectado y que no han tenido síntomas, con lo que la mortalidad general sería menor”, proclamó el seis de marzo Michael Ryan, director ejecutivo de Emergencias Sanitarias de la OMS. La organización registra unos ciento treinta y tres mil casos confirmados y casi 5.000 muertes en el mundo entero, lo que significaría una letalidad del 3,7 por cien . Sin embargo, si los casos reales son por poner un ejemplo diez veces más, contando a las personas sin síntomas y sin advertir, eso implicaría que la tasa de letalidad es diez veces menor: 0,37 por cien.

Experimento imprevisto

La comunidad científica analiza ahora un experimento imprevisto: el crucero Diamond Princess, que llegó el tres de febrero al puerto nipón de Yokohama con tres.711 personas a bordo y fue puesto en cuarentena. Todos y cada uno de los pasajeros fueron analizados y 697 (el diecinueve por ciento ) acabaron dando positivo al nuevo coronavirus, la mitad de ellos sin presentar síntomas. 7 personas (el 1 por cien de los inficionados) murieron. Todas tenían más de setenta años.

El matemático y biólogo Timothy Russell está estudiando los datos del Diamond Princess con su equipo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. La edad media a bordo era de cincuenta y ocho años, mucho más alta que los 43 años de media que hay en España. Haciendo ajustes por la estructura de edad de la población y extrapolando el número de infecciones invisibles, Russell calcula que la tasa real de letalidad del nuevo coronavirus en China ha sido del 0,5 por cien , 5 veces mayor que la de la gripe estacional.

El Diamond Princess ofrece más cifras para la reflexión. En el barco se infectaron 288 viajantes de más de setenta años. Un 57 por cien ni tan siquiera presentó síntomas. En verdad, el 86 por ciento de los octogenarios contagiados no tuvo síntomas de la enfermedad. Los siete muertos son el dos con cuatro por ciento de las personas de más de setenta años que tenían el coronavirus.

Modelo estadístico

El modelo estadístico del epidemiólogo suizo Julien Riou, sin embargo, mantiene que el uno con seis por ciento de las personas inficionadas en China —con o bien sin síntomas— ha muerto o bien va a morir, “con diferencias por franjas de edad incluso más esenciales que las que sugieren los datos crudos”. El porcentaje alcanzaría el cuatro con seis por cien entre los sexagenarios, el 9,8 por ciento entre los septuagenarios y el 18 por ciento entre las personas de más de 80 años.

Las perspectivas serían más sombrías todavía para los perjudicados con síntomas, según los estudios preliminares de Riou. El 3,3 por cien moriría. La letalidad del virus en estos enfermos sintomáticos llegaría al nueve con cuatro por cien entre los sexagenarios, al veinte por cien entre los septuagenarios y al 36 por ciento entre los mayores de 80 años. Son cálculos que hay que interpretar con cautela, al estar elaborados con datos de China difícilmente extrapolables a países como España. “Habría que tomar en consideración las diferencias en la salud original de la población y en la eficacia del sistema sanitario, si bien no estoy seguro de que aún podamos decir que Europa tiene mejores centros de salud que China”, agrega Riou.

El médico chino Bin Cao ha estudiado a dos centenares de pacientes en hospitales de la ciudad de Wuhan y ha observado que los factores de riesgo de morir por el nuevo coronavirus incluyen la edad avanzada, pero también la existencia de patologías previas —hipertensión, diabetes, enfermedades coronarias— y el ingreso demasiado tardío en el centro hospitalario.

Cao no se cree la tasa de letalidad de casi el 15 por ciento observada en los octogenarios chinos. La cantidad sale de un estudio oficial de 45.000 casos confirmados hasta el once de febrero en Wuhan, entonces en el epicentro de una epidemia ignota que colapsó el sistema sanitario. “En la etapa inicial del brote, la enfermedad fue relativamente más grave y ciertos pacientes no fueron confirmados por el hecho de que no tenían síntomas o porque se les hacían pruebas inadecuadas. Por lo tanto, no creo que la letalidad real alcance el catorce con ocho por cien , sino disminuirá conforme entendamos la enfermedad”, apunta Cao, de la Academia de Ciencias Médicas de China.

La enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, la COVID-19, no es una sentencia de muerte para los ancianos, ni tan siquiera para los nonagenarios, mas es suficientemente dañina como para tumbar el sistema sanitario y empeorar el pronóstico. Por eso las autoridades hacen un llamamiento agobiado a fin de que todos los ciudadanos se comprometan en la batalla para frenar la transmisión. “Y no hay que centrarse solo en los mayores de ochenta años. Los datos muestran que la mortalidad aumenta continuamente con la edad, superando el 1 por cien a los cincuenta años. Una mortalidad del 1 por cien no es algo que se pueda ignorar”, advierte Julien Riou.

Fuente: elpais.com